Cada curso, el taller de restauració del CDMT acoge alumnos en formación de prácticas mediante los convenios que el Centro tiene subscritos con la Escola Superior de Conservació i Restauració de Béns Culturals de Catalunya (ESCRBCC) y la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid (ESCRBM).

Después de un período de formación teórica y práctica en documentación y conservación, las alumnas (suelen ser chicas) pasan al taller para aplicar los conocimientos adquiridos y comenzar la formación en restauración paralelamente a la ejecución del proyecto por el que serán evaluadas. Primero documentan el objeto en el que trabajarán, analizando las fibras y la técnica y realizando el croquis de daños.

Las personas que forma el CDMT demuestran un gran interés y motivación, entre otros motivos debido a la falta de estudios reglados específicos de restauración de textiles en España. Cristina B. F. (Barcelona) de 37 años, diplomada por la ESCRBCC, es un ejemplo de ello: “Desde que accedí a los estudios de conservación-restauración quería recibir formación en restauración de tejidos, y la formación reglada no ofrecía esta opción”, explica. “Cuando supe que existía la posibilidad de realizar una formación en el CDMT, me interesó desde el primer momento”.

El proceso de aprendizaje en taller combina la teoría con muchas horas de prácticas. Las alumnas alternan el trabajo en su pieza y la práctica con otros objetos y sobre retales. Comienzan con la eliminación de intervenciones anteriores, la limpieza superficial y por inmersión; prosiguen con la práctica de puntos de costura sobre una tela de lino, de algodón y de seda. Luego deciden el tipo de puntos, la cantidad y la disposición que efectuaran sobre la pieza con la que trabajan; y practican la tintura de hilos de seda que también utilizaran. Seguidamente consolidan la pieza sobre un soporte que han preparado previamente.

Inés J. C. (Madrid), de 39 años y procedente de la ESCRBM, ha trabajado un tejido labrado de seda de la colección Viñas, del siglo XVI-XVII, compuesto por seis fragmentos. “Primero he documentado la pieza y su estado de conservación”, explica la alumna. “Luego he descosido los fragmentos del soporte en el que se hallaban, los he aspirado y los he lavado per inmersión en agua. Seguidamente, he alineado los fragmentos y he cosido mediante puntos de restauración las zonas más frágiles sobre un nuevo soporte.”

Una vez acabado el proceso de costura, si es necesario las alumnas realizan el soporte de exhibición y/o de almacenaje del objeto. Finalizan la redacción del informe y preparan su presentación oral en presencia de la documentalista, la conservadora y la restauradora del CDMT y de un representante de sus respectivas escuelas (ESCRBCC o ESCRBM), que las evaluaran.

Generalmente, la valoración de la estancia en el CDMT es muy positiva. Según Inés J. C., la formación recibida ha resultado ser “muy interesante y completa. “Para mi supone un consolidación de conocimientos y un importante aprendizaje a nivel teórico y práctico. Considero que es una suerte estar bajo la tutoría de profesionales como los del CDMT”. Cristina B. F. también valora positivamente su experiencia en el Centre tanto por los profesionales como por “el tipo de conocimientos adquiridos, el espacio de trabajo durante la estancia formativa y los fondos bibliográficos a los que hemos tenido acceso”.Cada curso, el taller de restauració del CDMT acoge alumnos en formación de prácticas mediante los convenios que el Centro tiene subscritos con la Escola Superior de Conservació i Restauració de Béns Culturals de Catalunya (ESCRBCC) y la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid (ESCRBM).

Después de un período de formación teórica y práctica en documentación y conservación, las alumnas (suelen ser chicas) pasan al taller para aplicar los conocimientos adquiridos y comenzar la formación en restauración paralelamente a la ejecución del proyecto por el que serán evaluadas. Primero documentan el objeto en el que trabajarán, analizando las fibras y la técnica y realizando el croquis de daños.

Las personas que forma el CDMT demuestran un gran interés y motivación, entre otros motivos debido a la falta de estudios reglados específicos de restauración de textiles en España. Cristina B. F. (Barcelona) de 37 años, diplomada por la ESCRBCC, es un ejemplo de ello: “Desde que accedí a los estudios de conservación-restauración quería recibir formación en restauración de tejidos, y la formación reglada no ofrecía esta opción”, explica. “Cuando supe que existía la posibilidad de realizar una formación en el CDMT, me interesó desde el primer momento”.

El proceso de aprendizaje en taller combina la teoría con muchas horas de prácticas. Las alumnas alternan el trabajo en su pieza y la práctica con otros objetos y sobre retales. Comienzan con la eliminación de intervenciones anteriores, la limpieza superficial y por inmersión; prosiguen con la práctica de puntos de costura sobre una tela de lino, de algodón y de seda. Luego deciden el tipo de puntos, la cantidad y la disposición que efectuaran sobre la pieza con la que trabajan; y practican la tintura de hilos de seda que también utilizaran. Seguidamente consolidan la pieza sobre un soporte que han preparado previamente.

Inés J. C. (Madrid), de 39 años y procedente de la ESCRBM, ha trabajado un tejido labrado de seda de la colección Viñas, del siglo XVI-XVII, compuesto por seis fragmentos. “Primero he documentado la pieza y su estado de conservación”, explica la alumna. “Luego he descosido los fragmentos del soporte en el que se hallaban, los he aspirado y los he lavado per inmersión en agua. Seguidamente, he alineado los fragmentos y he cosido mediante puntos de restauración las zonas más frágiles sobre un nuevo soporte.”

Una vez acabado el proceso de costura, si es necesario las alumnas realizan el soporte de exhibición y/o de almacenaje del objeto. Finalizan la redacción del informe y preparan su presentación oral en presencia de la documentalista, la conservadora y la restauradora del CDMT y de un representante de sus respectivas escuelas (ESCRBCC o ESCRBM), que las evaluaran.

Generalmente, la valoración de la estancia en el CDMT es muy positiva. Según Inés J. C., la formación recibida ha resultado ser “muy interesante y completa. “Para mi supone un consolidación de conocimientos y un importante aprendizaje a nivel teórico y práctico. Considero que es una suerte estar bajo la tutoría de profesionales como los del CDMT”. Cristina B. F. también valora positivamente su experiencia en el Centre tanto por los profesionales como por “el tipo de conocimientos adquiridos, el espacio de trabajo durante la estancia formativa y los fondos bibliográficos a los que hemos tenido acceso”.